Saturday, February 6, 2016

EL CAPITALISMO Y EL ESTADO DEL BIENESTAR (WELFARE STATE)

He observado con cierto estupor las criticas al presidente Obama por sus políticas en materia de seguridad social. Al punto, que es acusado de comunista por un sector importante de la población.

Esta bien la posición adoptada por estos grupos o estamos olvidando algo? Creo que si. En primer lugar, las medidas sociales del presidente Obama no son de carácter comunista y son todavía muy tímidas si se les compara con sus socios capitalista en Europa y otras partes del mundo.Tales políticas están más bien relacionadas con el Estado del Bienestar (Welfare State), el cual nace en Europa hace mas de ciento cincuenta años como contraposición a la oferta de los movimientos revolucionarios del siglo XIX y XX.

En general, el cien por ciento de la población da como un hecho que los gastos militares, los gastos de defensa deben ser asumidos por el Estado. Por el contrario, hay mucha oposición para el incremento de los mismos en educación y salud. Esto me lleva a la pregunta: En pleno siglo XXI, puede un Estado mantener la supremacía militar sin contar con la tecnológica? En mi entender la respuesta es “no”. La defensa de las naciones hoy en día depende en gran parte en su desarrollo tecnológico y en su capacidad  de entender y obtener soluciones a los problemas de las naciones. Sin la supremacía en educación y salud será muy difícil  mantenerla a nivel global.

Aunque el capitalismo aparezca invencible, desde el punto de vista de la libertad, la invención y el progreso, tiene que ocuparse en resolver los problemas fundamentales de la población. En mi criterio, en primer lugar la salud. Una persona puede ser autodidacta, ganarse el pan de cada día, haciendo cualquier trabajo. Pero, para todo necesita la salud y en muchos casos es indispensable la intervención de un especialista que no puede ser sufragado por una persona común. Por supuesto, no se trata de la gratuidad de todos los servicios y mucho menos del monopolio del Estado materia de salud y educación, pero si buscar optimar, complementar e incentivar las iniciativas del sector privado. 

Es indiscutible la preponderancia de los EEUU en materia de inversión, desarrollo, investigación, infraestructura, etcétera. Es además, la sede de las mas importantes empresas del mundo, incluyendo las diez primeras. Igualmente, estudiantes de todas partes del mundo vienen a estudiar en sus prestigiosas universidades. Sin embargo, en cuanto a la calidad de vida, aunque sea un criterio subjetivo,para muchos no se encuentra en los primeros lugares.

Para lograr la supremacía en materia de calidad de vida. tiene que seguir trabajando en el mejoramiento del capitalismo, la democracia y el Estado del Bienestar.


José Antonio Borges

Febrero 05, 2016

Monday, February 1, 2016

ES VENEZUELA UN PAIS CAPITALISTA?

La respuesta a esta pregunta es un rotundo “NO”. Por supuesto, no puede haber un país capitalista sin un liderazgo que lo conduzca a tal fin. Venezuela no es y nunca ha sido un país capitalista y cuando un presidente intentó dar unos pasos en esa dirección fue objeto de un golpe de estado por parte de la oligarquía. Los partidos políticos que han tenido oportunidad de gobernar han sido socialdemócratas, socialcristianos o socialistas y ningún líder representante de los mismo acepta ser señalado de derecha y mucho menos de capitalista.

Sin embargo, encontramos muchos países en condiciones similares  en donde se ha desarrollado el capitalismo. En estos casos los gobernantes han entendido que la no intervención del Estado en el juego económico de la oferta y la demanda de bienes y servicios permite optimizar los recursos y lograr un mayor desarrollo. Es decir: LIBERTAD ECONOMICA = DESARROLLO. En Venezuela, no lo aceptan o no lo han entendido todavía.

Otro factor importante que ha prevalecido en la mente de los gobernantes es la aceptación de la gratuidad de manera universal. Todos tenemos derecho a todo, nos merecemos todo. En cambio en los países con desarrollo capitalista han entendido que la gratuidad de manera universal no es necesaria y en muchos casos sus efectos son contraproducentes.

Pongamos un ejemplo: En Venezuela, desde hace más de treinta años se construye la autopista Caracas-Puerto La Cruz. Nunca la terminan, el gobierno no tiene los recursos. Tampoco se puede dar en concesión por qué el concesionario va exigir el cobro de un peaje, una vez que termine la obra, para recuperar su inversión. Esto no es aceptable, en la mente de nuestros gobernantes. Todos tenemos el derecho a utilizar la autopista y no se le puede cobrar al “pueblo” la utilización de la misma.Como resultado no tenemos autopista y todos salimos perdiendo. Un pequeño empresario con un camión 350 podría hacer un viaje Caracas-Puerto La Cruz, entregar su mercancía y regresar el mismo día. Sin la autopista, tiene que pernoctar en el sitio y regresar al día siguiente, o sea le toma dos días. Además, tiene que pagar hotel, comida y asumir un mayor riesgo conduciendo por la carretera. Por más costoso que sea el peaje, éste va a ser siempre inferior a los gastos y molestias ocasionados por no tener la autopista.Este es un caso en miles donde la gratuidad es contraproducente.

Pero, nuestros gobernantes y dirigentes después de décadas predicando contra el capitalismo no pueden aceptar esta realidad.No pueden entender que la mejor inversión del Estado es incentivar la empresa privada. No tiene que distraer recursos que pueden ser utilizados en resolver las necesidades básicas de los ciudadanos, no toma riesgos y es socio en cada una de las empresas a través del cobro de impuestos. Además, en lugar de tener que supervisar centenares de empresas y tener que luchar contra el eterno mal de la corrupción, solo tendrá que controlar el ente encargado de la recaudación de impuesto y asegurarse de que éste haga su trabajo eficientemente


El Estado venezolano ha sido una barrera de contención para el desarrollo y la lucha contra la pobreza. Tal vez, esto explique que a pesar de los cuantiosos recursos en divisas que han entrado al país, nos mantenemos en los últimos lugares del desarrollo en Latinoamérica. Mientras la industria petrolera provea las divisas suficientes podremos callar a la gente con medidas efectistas, de lo contrario tendremos que atenernos a las consecuencia.